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El sitio de Rodas, s. XV (las Cruzadas)

4.800,00 2.400,00

Extraordinaria y bella edición facsímile realizada en 2006 del manuscrito El sitio de Rodas, datado entre los años 1482 y 1483, cuyo original se encuentra en la Biblioteca Nacional de Francia, sign. Ms. 6067.

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ISBN: 9788493283186 Categorías: , ,
Referencia: 704VER Etiquetas: Fabricante:

Descripción

Extraordinaria y bella edición facsímile realizada en 2006 del manuscrito El sitio de Rodas, datado entre los años 1482 y 1483, cuyo original se encuentra en la Biblioteca Nacional de Francia, sign. Ms. 6067. Realizado en el siglo XV por Gérard Louf, Maestro del Cardenal de Bourbon.

Facsímile formato 21,5 x 29,5 cm. 456 páginas bellamente iluminadas que contienen 146 miniaturas, 52 de las cuales son obras de arte a toda página con profusión de oros, 4 grandes capitulares con bellísimas orlas y oros, y 90 bellas iniciales en grisalla decoradas con plantas y animales fantásticos.
Encuadernación artesanal en piel vuelta verde sobre tabla, grabada en seco la cruz de los Caballeros de San Juan, de Rodas y de Malta. Lomo con nervios.
Edición en tirada mundial limitada a 575 ejemplares, numerados y autentificados notarialmente.
Acompañado del correspondiente libro de estudios, formato 22 x 30,5 cm, que incluye la traducción de los textos originales al español, comentarios y catálogo de miniaturas.

El sitio de Rodas es un códice que recoge el «Sitio de Rodas» por la flota y el ejército turco en 1480 y la resistencia heroica de la Isla por los Caballeros Hospitalarios de San Juan de Jerusalén bajo el mando de Pierre d´Abousson, a la sazón Gran Maestre de la Orden. El relato realizado por Guillaume Caoursin, vice-canciller de la Orden y testigo presencial de los hechos, narra con toda fidelidad el acoso, las batallas, el gran terremoto de 1481, el asilo del príncipe turco Zizim, pactos, traiciones, asesinatos y, sobre todo, la gran habilidad política y diplomática del Maestre para la solución del conflicto. Un gran relato digno de las mejores superproducciones cinematográficas actuales.

Este manuscrito pasaría desapercibido en el estante de la Biblioteca si no se abriera. Pero nada más comenzar a hojearlo, el lector queda atrapado desde el primer folio de pergamino. Su interior contiene un relato rigurosamente histórico, sumado a un conjunto de bellísimas miniaturas a plana completa que describen los hechos con una calidad artística que lo hacen digno de disfrutar de cada una de sus páginas. ¡Un códice para disfrutar!

En 1314 se produjo el primer asedio turco a la ciudad de Rodas, al norte de la isla, que fracasó por la defensa de los Caballeros y la oportuna llegada de la flota del Conde de Saboya. En 1440 la flota egipcia atacó Rodas y fue derrotada por las ocho galeras de la Orden. En 1444 un nuevo ataque del soldán de Egipto recayó sobre la isla: dieciocho mil mamelucos y una importante fuerza ecuestre fueron rechazados por los Caballeros sanjuanistas después de cuarenta días de asedio. En mayo de 1453 el poderoso sultán de Turquía Mohamed II, llamado el Conquistador, tomó Constantinopla y acabó con el Imperio Latino de Oriente. En 1480, Mohamed II intentó conquistar Rodas, último bastión cristiano en Oriente y enclave estratégico para continuar su avance hacia Occidente. Murió el 3 de mayo de 1481 en plena campaña.

Tras el asalto turco (f. 79r), a lo largo de las murallas de Rodas se encuentran cientos de cadáveres mutilados y el ejército se retira retrasando sus líneas. El segundo ataque a la torre de San Nicolás tuvo lugar el 16 de julio de 1480. En primer plano (f. 80v) el puerto principal y la torre de San Nicolás semiderruida por cientos de disparos de la artillería pesada turca, que bombardea la torre desde el norte del puerto de Mandraccio. El puente flotante que habían preparado los turcos, ha sido roto por disparos de los cañones de Rodas. Dos naves de socorro repletas de soldados, enviadas, según Caoursin, por el rey Fernando de Sicilia (futuro Fernando el Católico), intentan forzar el bloqueo y se aprestan a entrar en el puerto de las Galeras.

Mohamed II había dejado dos hijos: Bayaceto y Djem (o Zizim). El imperio fue heredado por el primero de ellos con la oposición del segundo. Este último, perseguido por su hermano que lo consideraba un peligro para su trono, pidió asilo a los sanjuanistas. Los Caballeros enviaron una flota compuesta por una carraca, tres galeras y una carabela al mando del almirante Álvaro de Zúñiga, para recoger al príncipe turco. Un espía turco llegó a envenenar la fuente de Belvedere, cuyas aguas surtían la mesa de Zizim; pero fue descubierto y ahorcado.

D’Abousson decidió enviar a Zizim a Paris para protegerle de Bayaceto, y el 30 de agosto de 1481 le sentó a su mesa para anunciarle su decisión (f. 186v). Es una escena curiosa donde se ve al príncipe turco sentado a la manera occidental. Un músico inglés toca «con cuatro flautas unidas en abanico», diversas piezas que aburren a Zizim. En vista de lo cual hace venir a un esclavo turco que toca un instrumento oriental, mientras los criados traen fuentes con manjares. Al día siguiente, tras cuarenta y dos días en Rodas, Zizim partió para Francia. De allí lo enviaron a Roma donde estuvo prisionero. Carlos VIII de Francia le rescató, y en 1495 murió, posiblemente envenenado. Anteriormente, en 1486 Bayaceto escribió a Carlos VIII una carta de hermandad. Una copia se encuentra añadida en Les Passages D´Outremer (Los Pasajes de Ultramar), cuyo facsímile también tenemos disponible.

Ya en Francia Zizim, el sultán Bayaceto recibe en Constantinopla a Guido de Montearnaldo y Leonardo de Prado, caballeros sanjuanistas enviados por el Gran Maestre para tratar la paz (f. 193r). Un intérprete, de rodillas ante el Sultán, facilita la conversación. Los visires y pachás rodean el estrado de Bayaceto. «Se pactó en verdad una alianza en condiciones equitativas, tras rechazar tajantemente cualquier pacto vergonzoso».

Tras la marcha de Zizim y la firma de la paz con los Caballeros de Jerusalén y Rodas, en noviembre de 1482 Bayaceto reunió a sus visires. La escena representa un banquete presidido por el Sultán (f. 217r) en su palacio de Edirne (Adrianópolis). Un criado turco, por orden del Sultán, mata de seis puñaladas por la espalda al gran visir pachá Geduk Ahmed, «enemigo ferocísimo del pueblo cristiano» y comandante de la armada turca, que estaba bajo sospecha de pasarse a la causa del príncipe Zizim.

Éstas y otras curiosidades históricas las encontrará en este bello manuscrito, con el que podrá disfrutar una y otra vez, deleitándose con las bellas miniaturas, capitulares y con sus curiosas iniciales, obras de arte en las que descubrirá siempre nuevos detalles.

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El Sitio de Rodas

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